Porfiria y Vampirismo

En 1964 L. Illis publica en la Proceedings of the Royal Society of Medicine, su trabajo Sobre la Porfiria y la Etiología de los Hombres Lobo (On Porphyria and the Aetiology of Werewolves), en 1973 Nancy Garden relaciona porfiria y vampiros en su libro Vampiros (Vampires).

En 1985 el bioquímico David Dolphin da a conocer su trabajo: Porfiria, vampiros, y hombres lobo: La etiología de las leyendas Europeas de metamorfosis (Porphyria, vampires, and werewolves: The aetiology of European metamorphosis legends), en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, lo cual generó una relativa repercusión en los medios de comunicación. La antropóloga Norine Dresser abordaría nuevamente el tema en 1989, en su libro Vampiros Americanos – Fans, Víctimas y Practicantes (American Vampires – Fans, Victims and Practitioners).

En su trabajo Dolphin alegaba que las leyendas sobre vampiros podría tener explicación científica en las porfirias, enfermedades raras y cuya sintomatología harían parecer a un ser humano con dicha enfermedad, como la viva y terrorífica imagen del vampiro mítico. Tiempo después dicha teoría caería en el descrédito debido a sus innumerables inconsistencias y fallos. Tristemente, no solo contribuyó en nada a poder aclarar lo que los vampiros reales llamamos condición vampírica, sino que también perjudicó a otra comunidad, la de las personas que sufren de porfiria. A esta enfermedad tuvieron que sumar el sufrimiento de ser llamados vampiros y catalogados como tales.

Después analizaremos las fallas de la teoría de Dolphin, ahora veremos otras dos cosas. En primer lugar el artículo aparecido en el New York Times el 31 de Mayo de 1985, donde se explica su teoría. En segundo lugar se comenta el artículo del columnista Cecil Adams en The Straight Dope, donde señala las falencias a raíz de que una persona le pide que aclare el tema, ya que Cecil Adams, como tantos otros, fue engañado por esa teoría.

 
 

Traducción del artículo del New York Times

 

Rara enfermedad propuesta como causa de los “vampiros”

Por Philip M. Boffey, Especial para el New York Times

Publicado: 31 de mayo 1985

Los Angeles, 30 de mayo

Hombres lobo y vampiros, esas bestias temibles del folclore y la superstición, pueden no haber sido más que personas que sufren de una rara clase de enfermedades genéticas, sugirió un científico hoy aquí.

El Dr. David H. Dolphin, un bioquímico de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá, sugirió que los efectos de las enfermedades de la porfiria, que implican un mal funcionamiento en la fabricación de productos químicos esenciales en el organismo, podrían haber dejado víctimas grotescamente desfiguradas, convirtiéndolas en criaturas de la noche y llevándolas a chupar la sangre de sus hermanos y hermanas.

Las víctimas de las enfermedades, sugirió el Dr. Dolphin en una charla en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, podrían haber inspirado la mitología de los hombres lobo, que eran seres humanos que se convertían en lobos, y de los vampiros, que eran cadáveres que dejaban sus tumbas por la noche para chupar la sangre de los humanos.

 

AVERSIÓN A LA LUZ DEL SOL

Los efectos de estas enfermedades, si no se tratan, pueden ser devastadores, dijo. Las disfunciones en la química del cuerpo hacen que la piel sea extraordinariamente sensible a la luz solar, con el resultado de que la exposición incluso a la luz solar leve puede desfigurar la piel, causar que la nariz y los dedos se caigan, y hacer que los labios y las encías estén tan tensos que los dientes, aunque no sean más grandes que lo normal, parezcan estar sobresaliendo de una manera amenazante, como un animal.

La principal defensa contra los dolorosos efectos del sol, sugirió el Dr. Dolphin, sería aventurarse a salir sólo de noche, como se decía que hacen los hombres lobo y los vampiros. Algunas víctimas de la enfermedad también se vuelven muy peludas, dijo, posiblemente uno de los esfuerzos de la naturaleza para proteger la piel del sol.

El Dr. Dolphin dijo que todavía no hay una cura para las enfermedades, que afectan quizá a una de cada 200.000 personas, pero ellas pueden ser tratadas para evitar sus devastadoras consecuencias.

El científico reconoció que el elemento hombre lobo de su teoría no era nuevo, ya que había sido planteado por otro científico hace más de dos décadas. Pero él sostuvo que su idea del vampiro abrió un nuevo camino.

 

TRATAMIENTO DERIVADO DE LA SANGRE

Señaló que hoy en día un tratamiento importante para algunas porfirias es una inyección de un producto sanguíneo, el hemo. Dado que ese tratamiento no existía en la Edad Media, cuando se originaron los mitos, dijo el Dr. Dolphin, las víctimas podrían haber buscado instintivamente el hemo mordiendo víctimas humanas y bebiendo una gran cantidad de su sangre, como supuestamente era la costumbre de los vampiros.

Sin embargo, el Dr. Dolphin dijo que no tenía pruebas de que el organismo pudiera obtener hemo por beber sangre, y que no podía explicar por qué las víctimas de porfiria no habrían bebido la sangre de animales en lugar de sangre humana.

El tenía una explicación de por qué las víctimas de la mordedura de un vampiro fueron supuestamente convertidas a su vez en vampiros. Sugirió que los hermanos y hermanas podrían haber compartido el gen defectuoso que causa las enfermedades, pero que sólo uno de ellos podría haber experimentado los síntomas de la enfermedad. Si entonces esa víctima mordió a un hermano para conseguir sangre, el shock de la experiencia pudo haber provocado un ataque de la enfermedad en el hermano mordido, lo produciendo así otro vampiro.

 

EXPLICACIÓN PARA EL TEMOR AL AJO

El Dr. Dolphin también ofreció una explicación de por qué los vampiros, o las víctimas de la porfiria, bien podrían haber tenido miedo al ajo, de acuerdo con la mitología. El ajo, dijo, contiene un producto químico que exacerba los síntomas de las porfirias.

Dijo que su teoría de vampiros nunca antes había sido presentada en una reunión científica, pero reconoció que había confiado la esencia de la misma a algunas decenas de millones de personas que miraban un programa de televisión matutino el último Halloween. Nadie en esta reunión de científicos se adelantó inmediatamente para apoyar sus teorías, pero un científico calvo se preguntó en voz alta si podrían ser prometedoras para su propio problema de crecimiento del cabello.

 
 

Sobre el artículo de Cecil Adams

 

Uno de los lectores de Cecil Adams le pregunta sobre la publicación en su libro, More of the Straight Dope, de la teoría de David Dolphin sobre la porfiria como origen del supuesto vampirismo, lo que fomentaría las leyendas europeas al respecto. Le comenta algunos fallos de la teoría y Cecil Adams admite que no comprobó la verosimilitud de la teoría antes de publicarla en su libro, y que más tarde encontraría que la teoría era pura basura. Los fallos señalados, entre su lector y Adams, son:

1- Los enfermos de porfiria no sienten alivio alguno al beber sangre, ya que no saben intuitivamente que sufren de porfiria. Siendo esta una enfermedad desconocida como tal, cuando se generaron las leyendas.

2- Las desfiguraciones, la caída de la nariz y los dedos, la destrucción de los tejidos del labio y encías, que haría sobresalir los dientes dando un feroz aspecto vampírico, solo podría llegar a darse en una de los siete tipos de porfiria, la eritropoyética congénita, no en todos los casos. Y de por si la porfiria no es una enfermedad muy común.

3- La teoría de Dolphin decía que los porfíricos saldrían de noche, como los vampiros, para evitar ser dañados por la luz del sol. Claro, el doctor Dolphin es bioquímico y no un antropólogo especializado en mitología europea sobre vampiros, por lo tanto ignoraba que eso de que los vampiros salen de noche es un invento de las películas, concretamente Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau (1922), donde el vampiro muere bajo la luz del sol.

Adams señala oportunamente además, que en los mitos el vampiro bien podía aparecer rubicundo, con mejillas rosadas y rozagantes, después de haberse alimentado de sangre. Por lo tanto, si bien no es exclusiva, la imagen del vampiro pálido también tiene una gran influencia del cine.

4- La teoría de Dolphin sobre personas con porfiria bebiendo sangre para aliviar sus síntomas es completamente insostenible. Los porfíricos, y mucho menos en esa época, no sabían que les pasaba. ¿Cómo podían deducir que padecían una deficiencia sanguínea? ¿Cómo podían deducir cuál sería la cura para ese mal? Además nunca hubo una creencia de que los enfermos de porfiria bebieran sangre para aliviar sus síntomas, porque no es eso lo que experimentan. Un enfermo de porfiria no siente ningún deseo de beber sangre, nunca fue así.

Y en caso de hacerlo no experimentaría alivio alguno, pues los componentes en la sangre ingerida, necesarios para experimentar algún bienestar, serían destruidos en el proceso de la digestión mucho antes de poder ser asimilados por el organismo.

Conclusión: tampoco el doctor Dolphin sabe o está bien informado sobre el proceso digestivo en el ser humano, y como afecta esto a los alimentos. No al menos al momento de formular su teoría en un ámbito académico y frente a otros científicos.

5- De esa forma la parte de la teoría que sugiere que un hermano bajo un ataque de porfiria ataca a otro, el que también padece de porfiria aunque no manifestada, haciendo entonces que se manifieste también, carece de sustento.

6- Como también señala Adams, no está demostrado que el ajo provoque ataques de porfiria o que la haga manifestarse como enfermedad, si estaba en estado latente. En los sitios que he visitado tampoco encontré ninguna referencia a eso. Algunos medicamentos o una mala alimentación sí pueden provocar dicho efecto, pero hasta donde he podido informarme, el ajo no produce eso.

Podría ser que tenga alguna incidencia debido a sus particulares propiedades, he encontrado la referencia de que el ajo podría interferir la síntesis del grupo Hemo en los porfíricos agravando la enfermedad, pero nada de una relación tan directa: si eres porfírico y comes un poco de ajo te da un ataque súbito de porfiria. Se habla también de las propiedades anticoagulantes del ajo, que podría ser un factor negativo en una persona con heridas y/o mutilaciones, como es el caso de cierto tipo de porfirias, pero no veo tampoco una prohibición expresa de ingerir ajo en personas porfíricas.

 
 

Otras fallas de la teoría

 

1- No hay razón alguna para pensar que si un enfermo de porfiria sintiera la necesidad de beber sangre, vaya a atacar a su propia familia sin intentar al menos consumir sangre animal. Menos aun cuando la sangre podría encontrarla fácilmente en la carne animal. Sugerir eso implicaría además algún tipo de trastorno mental, no solo una deficiencia sanguínea. Por lo que esa afirmación del doctor Dolphin es por demás aventurada y excesivamente especulativa.

2- Siglos atrás no había medios de comunicación y transporte tan efectivos como hoy en día. Si consideramos que la porfiria es una enfermedad muy rara y que solo uno de los siete tipos produciría en un ser humano el aspecto desagradable e impactante de un vampiro de leyenda, es muy aventurado proponer que la porfiria podría haber sido lo que generó las leyendas del vampiro en Europa.

Unas pocas personas enfermas de ese poco frecuente tipo de porfiria, una enfermedad de por sí no muy frecuente, viviendo en un vasto territorio, sin los modernos y rápidos medios de transporte y comunicación actual… ¿podrían haber generado por sí solas las leyendas del vampiro europeo que conocemos, sin siquiera tener la intención de hacerlo, y sin saber qué les ocurría? Existen muchas otras causas de todo tipo para esas mismas leyendas, harto conocidas desde hace tiempo. Desde la mitología por ejemplo, donde el mito del vampiro se relaciona con el culto a los muertos, el valor simbólico y sagrado de la sangre, la creencia en el más allá, etc. Antecedentes mucho más antiguos, profundos, y mejor fundamentados por diversos autores, que unos pocos enfermos de porfiria en una época precientífica.

3- El vampiro como criatura mítica es mucho más antigua que la Europa medieval, hay otros elementos mucho más sustentables a considerar que una rara enfermedad. Y si todo se trata de especular, la porfiria podría ser considerada también la base de muchas otras creencias en seres sobrenaturales de aspecto horrible: demonios, ogros, trolls, etc. ¿Por qué relacionarla sólo con vampiros?

Y si seguimos especulando solo por especular, la lepra también podría ser considerada la causante de un montón de leyendas, pues en una de sus manifestaciones puede desfigurar el cuerpo humano. En definitiva, podemos encontrar muchas enfermedades y adjudicarles leyendas, si solo se trata de especular sin fundamento. Pero lo bueno sería no tratar de adjudicar enfermedades a leyendas como si se tratara de piezas de rompecabezas que encajan automáticamente a base de especulación, sino investigar seriamente sobre los orígenes de cualquier leyenda, incluyan o no como posible factor una patología conocida por el hombre. Si investigo sobre leyendas, entonces comienzo desde la leyenda, en lugar de “empujar” especulativamente una pieza llamada enfermedad para que encaje con otra pieza llamada leyenda.

4- En general, la forzada asociación histórica entre leyendas de vampiros en Europa y la porfiria. Por eso hay tantas divergencias entre lo que Dolphin especula como teoría científica y el absoluto desconocimiento de siglos atrás sobre la porfiria. Dolphin especula desde su conocimiento actual como bioquímico, equivocándose además en su visión sobre la porfiria como enfermedad, y por supuesto equivocándose respecto al mito del vampiro, que sencillamente parece desconocer.

5- Como también señala Cecil Adams en su artículo, al intentar hablar con el Dr. David Dolphin sobre el tema, este se niega a hablar con Adams y solo le dice que:

a- “sólo fue especulación”

b- “no he trabajado en esta área durante muchos años”

Y finalmente, Adams señala que Dolphin nunca publicó un documento describiendo su teoría. Se refiere claro, no a la presentación en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, sino a un documento donde explique mucho mejor y con fundamento, sus ideas sobre la porfiria como causa de las conocidas leyendas sobre vampiros. Es decir, la misma teoría que presentó en un evento científico no tiene un solo documento científico que la respalde, y que haya sido escrito por el propio autor de la teoría.

 
 

Conclusión

 

Cuando una persona que no estaba en sus cabales como Catherene NightPoe realiza una página como Estudios Vampíricos, llena de mentiras, especulaciones y ridículas ideas, todo el mundo fuera de la comunidad de vampiros reales piensa algo como esto:

Oh, vaya… Otra vez esos locos excéntricos con mucho tiempo libre haciendo una tonta página de supuestos vampiros. Esta gente necesita salir de su mundo de fantasía…”

Y muchas veces lo dicen incluyendo en el comentario a toda la comunidad de vampiros reales y sus sitios web, que no tienen nada que ver con Estudios Vampíricos ni sus mentiras.

Pero si a un científico especializado en bioquímica se le ocurre especular libremente, sin los conocimientos sobre porfirias de un médico hematólogo especializado en el tratamiento de las porfirias, sin el conocimiento de un historiador, un arqueólogo, o bien un antropólogo especializado en el mito del vampiro en Europa, o sin el conocimiento de un psicólogo o psiquiatra especializado en comportamiento humano… Entonces ese científico logra sus quince minutos de fama en los medios de comunicación.

Cuando un científico sin conocimientos especializados en diversas otras áreas del conocimiento humano especula libremente, entonces los medios pueden llegar a hacerse eco de una teoría sin fundamento. Es muy triste que sea un científico, sin duda muy competente en su área de estudio, quien haga esto. Perjudicando de paso a la comunidad que forman las personas enfermas de porfiria, que en todo este asunto de vampiros, míticos o reales, no tienen nada que ver.

Es muy triste que un científico, y quiero recalcar esto, poseedor de una excelente preparación académica, actúe de la misma irresponsable manera en que actuó una persona sin ninguna preparación ni conocimiento científico, tal como sucedía con Catherene NightPoe.

 
 

Enlaces

 

Books Google.es – The Odd Brain – Dr. Stephen Juan

Botanical Online

Chemistry @ UBC

David Dolphin

Drink Deeply And Dream – Dismissing Porphyria as an “excuse” for Vampirism

Dr. Stephen Juan

El Mitnal Médico

MedTempus Blog de Medicina

Nancy Garden

Norine Dresser

Nutrición y Salud.org

PubMed.gov – Illis L. – On Porphyria and the aetiology of werewolves

Scielo España – Ajo y Riesgo Cardiovascular

The New York Times – Rare disease proposed as cause for ´vampires´

The Straight dope – Did vampires suffer from the disease porphyria–or not?

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