¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo?

 

Estas dos preguntas, son preguntas que casi todo el mundo se plantea alguna vez en su vida (o varias veces durante ella; ¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo?)

Los otherkins y theriántropos también se las plantean. Son preguntas obligadas a plantearse, es parte de la introspección. Posiblemente nadie llega a las mismas conclusiones que ningún otro con respecto a esto, o no son exactamente las mismas (recordemos que cada ser vive la realidad de un modo personal y único).

Desde hace varios meses atrás, digamos… que volví a plantearme estas cuestiones básicas. No puedo decir que fue una crisis existencial pero sí que fue algo que me puso a funcionar los engranajes de toma mi mente y consciencia. Algo no me terminaba de cerrar, era como si me faltase algo, como si estuviese pasándome por alto algo MUY importante con respecto a qué y quién soy.

Es irónico que, al parecer, otros ya supieran de lo que yo acabo de descubrir y aceptar (hablo de mi pareja) y que nunca lo haya escuchado o comprendido hasta ahora. Supongo que primero debía de descubrirlo yo misma y aceptarlo.

Como iba diciendo, desde hace algunos meses, me venía preguntando ¿Qué soy yo? ¿Quién soy?

Rememoraba todo mi camino.

Recordaba mi infancia, en la que “jugaba” a ser un zorro, un gato, un perro o un velociraptor o triceratops. Juegos de niños, dirán algunos…

Recordaba mi crisis en mi adolescencia, mi Etapa Oscura en la que no veía la luz por ninguna parte. Esa sensación de vacío, de no encontrar lo que estaba buscando y de ni siquiera saber qué buscaba. Algo dentro de mí me consumía, algo moría y su muerte o agonía, me causaba oscuridad. No sabía qué estaba desvaneciéndose o entrando en hibernación dentro de mí. Ni siquiera sabía que estaba pasando eso. Sólo sabía que había oscuridad y soledad. Vacío.

Años después, empecé a tomar consciencia de mi daimon (comúnmente conocido ahora como daimonion; No, no es un demonio, es tu alma, tu conciencia separándose de tu propia mente para ayudarte en la reflexión entre otras cosas).

Gracias a ello, comencé a conocerme a mí misma, a aceptarme, a pensar y a meditar; A averiguar cosas de mi misma que ni yo sabía. Cosas escondidas en el fondo de mi mente. Y comencé a aceptarlas.

También fue gracias a ello, que tuve mi primer sueño como un ser diferente al ser humano; Un dragón. Nunca hasta el momento había experimentado tal comodidad, libertad y felicidad en un sueño hasta ese momento.

Algo me estaba diciendo que, una parte de mi corazón, de mi mente y de mi espíritu, era más que un ser humano en ese entonces pero yo aún no concebía eso. Ni siquiera sabía que eso era posible.

Tiempo después conocí a mi pareja, allá por el 2008. Fue él quien, tras haber leído mi sueño y mis ideas en general, me habló de las personas que sienten ser algo más que seres humanos. Él los conocía con la etiqueta de Otherkins.

Una bombilla pareció iluminarse dentro de mi cabeza cuando me fue revelado que existían personas así. Una parte de mí, lo rechazó; Era demasiado extravagante la idea. Yo soy humana, pensé en aquel entonces. O tal vez fue la sociedad la que me programó para pensar que aquello era extravagante en lugar de natural.

El caso es que a medida que lo pensaba más, más cuenta me daba de que algo encajaba conmigo.

¿Yo era algo más que humana? ¿Pero qué era yo?

Y ahí llegó el primer paso tras la introspección y la meditación; Yo era un dragón. Fue mi aceptación consciente de que yo era algo más que un ser humano.

El júbilo fue… indescriptible. Era como si una chispa dentro de mí, se hubiese avivado y estuviese haciendo retroceder la oscuridad y el frío que tantos años me había acompañado.

Pasó un año o año y medio aproximadamente hasta que… apareció lo que en aquel entonces consideré algo nefasto; Los sueños con lobos y la sensación de liberación y plenitud en ellos.

Lobos, coyotes, perros salvajes… canes. Los sueños en los que era un dragón empezaron a verse acompañados por sueños en los que era un can. Correr, aullar, cazar… ¿Por qué canes? Nunca me había sentido identificada con ellos, ni era animales que me gustasen especialmente, pero ahora…

¿Qué significaba todo eso? ¿Se podía ser más de una cosa a la vez? No, era imposible… ¿acaso me había equivocado con mi introspección?

Aquello fue un verdadero caos para mí. Yo no quería ser más de una cosa… aquello sonaba ya DEMASIADO exagerado, no podía ser real.

Eso fue lo primero que pensé. Pero después de mucho pensar, de cabrearme conmigo misma por no haber podido conservar la estabilidad, la paz y la alegría, de sentarme a pensar y meditar… me di cuenta de que sí que podía ser posible ser ‘más de una cosa’.

Y lo acepté; Acepté a mi parte canina (no de muy buen humor).

No sabía si eran partes separadas de mi misma o una especie de hibridación o Todo. En principio lo consideré una especie de hibridación dracolupina energética porque sentía que todo ello, era yo… y a la vez diferentes formas… pero todo era confuso y caótico…

No he llegado a averiguar aún con certeza la especificidad de esta forma canina, ni si son varias especies diferentes o solo una. O si simplemente es energía salvaje canina y listo. No tengo prisa por averiguarlo. Por ahora, sé que está ahí y existe.

Cuando ya empezaba a tener estabilidad de nuevo, comenzaron a aparecer otro tipo de sueños.

¿Felinos? ¿Ahora felinos?

Eso ya era demasiado para mí; ¿Dónde estaba el límite? ¿Me estaba volviendo loca? ¿Gatos y leones?

Decidí no darle importancia. Bueno, si era una parte más de mí, pues ¡ok! *Nótese el enfado / desesperación por el nuevo desequilibrio*

Poco después, acepté hacer una regresión a través de la meditación de modo guiado.

Fue una lástima que mi cuerpo me pidiese levantarme ya (todo ser humano necesita ir al baño…) pero no sin antes haber visto algunas cosas.

En la sesión, pude ver una pequeña parte de una vida como un cánido (lupina). También una vida como mujer aquí en la tierra… y algo inesperado y a la vez natural apareció;

Vida fuera de este planeta/densidad. Una vida como un ser femenino extraterrestre y/o extradimensional.

Otra cosa más para sumar a la lista. Era cierto que una parte de mí ya lo sabía pero nunca había meditado realmente sobre ello. No solo contaba lo visto en la visión como la única vida fuera de la tierra, si no que algo dentro de mí me decía que, por ejemplo, los dragones, tampoco eran nativos de la Tierra o de esta dimensión. E igual con otros seres de la mitología terrícola.

Pero… tener que añadir una cosa más a quién y qué era yo… la lista era ya demasiado larga para mi gusto. Pensaba que de seguro nadie me iba a tomar con seriedad con semejante lista (sin contar otros seres que no menciono en el artículo).

Tuve una época de sueños intensos, de viajes astrales y de desplazamientos espirituales, oníricos y auráticos, de introspección, visiones y sensaciones y de repente, todo desapareció.

Sin sueños, sin viajes astrales, sin desplazamientos, sin nada. Sólo silencio.

Un silencio hiriente y prolongado por los últimos meses.

¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaba todo?

No dudaba de que yo era algo más que humana, algo más que mi cuerpo, mi cara y mi carácter. ¿Pero dónde estaba todo? ¿Qué había pasado?

Pasó el tiempo y nada ocurrió. Alguien me dijo que, tal vez ese silencio era debido a que tenía que meditar sobre algo, o descubrir algo más. Cuánta razón llevaba en ello…

Fue entonces cuando, ya en Noviembre de este año (2012) me puse a pensar de nuevo en las preguntas; ¿Quién soy? ¿Qué soy?

Hacía el recuento de todo lo que soy, y parecía demasiado…. ¿Yo era todo eso?

Tal vez eran formas. Sí, definitivamente eran formas por las que había pasado… ¿Pero cuál era la verdadera? ¿Cuál era mi base?

¿Todas? ¿Ninguna?

En una tarde de morriña y siesta, los sueños aparecieron de nuevo después de tanto tiempo. La parte importante era que en un punto, recordaba que yo no necesitaba maquinaria para poder volar, porque ya tenía o había tenido alas anteriormente. En ese momento salté al vacío, mi cuerpo se transformó en un dragón, y después en un cuervo… y por último en una cigüeña, o más bien en una garza.

Me desperté.

Lo primero que pensé fue:

‘Mis sueños han vuelto… he vuelto a cambiar de forma en ellos *júbilo*… ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado? ¿Y esas formas nuevas? La sensación de libertad y comodidad era increíble…’

Pero la pregunta era… ¿Qué significa todo esto?

Seguí meditando durante días.

¿Qué significaba ese sueño? Había algo detrás que no estaba viendo… ¿Qué era?

¿A qué conclusión había llegado días atrás inconscientemente?

Y fue entonces cuando, lo vi.

Decidí que debía cambiar mi avatar en el foro OKH, así que pensaba en qué imagen me ‘definiría mejor’. Me puse a buscar despreocupadamente imágenes artísticas de energía, estelas, fogonazos, estrellas, etc.

Entonces, la encontré…

Y algo dentro de mí se abrió. La imagen lo desencadenó todo.

Eso es lo que estaba buscando, eso es lo que estaba intentando descubrir y explicar…

Yo era esencia, energía; Energía Consciente. En la actualidad esa energía consciente tiene “forma humana”, porque la está conteniendo un cuerpo humano, que es el que tengo ahora. Lo que soy ahora.

Era como el agua líquida; Dependiendo del recipiente en que la vertiese, tomaría una forma u otra… hasta que el recipiente se “rompiese”.

Energía… energía consciente que había pasado por múltiples experiencias en diferentes formas, densidades y dimensiones que la contuvieron.

Energía contenida en un dragón, en un can, en un felino, en un ser extradimensional…. en todas esas formas que me habían estado causando confusión y caos.

Yo soy todas esas experiencias pero la forma base espiritual (por llamarlo de algún modo), no es ninguna de esas formas que contuvieron mi esencia. Solo son las ‘cáscaras’. No hay forma, ni género, ni especie para mí; hay energía, o espíritu, o como lo quieran llamar.

Como ya dije…. agua líquida que se adapta al cuerpo que la contiene… y que al final guarda dentro de sí dicha experiencia y energía agregándola a la ya existente; Creciendo.

Por supuesto, mi energía o esencia ha experimentado esas existencias y una parte de mí es todas y cada una de ellas. Soy todo ello, pero a la vez ninguna. La base original es energía. Esencia. Energía consciente.

No hay forma, porque la forma es algo físico y/o transitorio; Perecedero. Sólo sirve para vivir esa experiencia y poder experimentar. Es un vehículo. La forma sirve a un propósito, pero no es el centro de todo. Después se desecha.

¿Por qué esos desplazamientos espirituales, astrales, oníricos etc.? Porque he sido todo ello, y existe algún tipo de memoria espiritual en mi energía. Puedo ser todo lo que fui a nivel energético y a la vez, ser energía consciente “pura”.

E igualmente en un futuro, puedo entrar en cualquier forma porque mi base es adaptable, flexible, disponible para experimentar en cualquier cuerpo. Si considero que ‘X’ forma es una forma importante para aprender, experimentar, etc., allí que iré. Y una vez experimentado en ella, pasará a ser parte de lo que soy.

Etiquetas.

Dragón, theriántropo, otherkin, humano, cristiano… solo son etiquetas. No están definiendo quién y qué eres realmente. Están definiendo experiencias, creencias, sólo palabras.

Ninguna etiqueta me es válida ya a nivel de mi entendimiento personal, pero me siguen sirviendo para definirme en la sociedad; Soy Energía Consciente. Esencia. Espíritu. Energía.

Sea como fuere, soy yo… Soy quien soy, quien siempre fui y quien siempre seré… por siempre.

Energía Consciente. Esencia. Espíritu. Ser.

 
 

Enlaces

Otralma – ¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo?

Otherkin Hispano – ¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo?

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