Teoría de Divergencia Cerebral Reptilis

Idea Falsa Básica: el cerebro humano se ha desarrollado desde una mente de reptil y los vampiros han conservado ciertas características evolutivas de los reptiles, entre ellas un metabolismo más lento y una insuficiencia para regular la temperatura corporal, lo que se traduce en la clásica imagen del vampiro como un ser muerto y con su cuerpo frío como un cadáver. Además esto ha condicionado el comportamiento del vampiro, quien posee una mente reptiliana antes que humana, mucho menos empática y más acorde con un simple deseo de supervivencia como depredador.

Elementos Reales: reptiles, evolución del hombre, evolución de los reptiles, evolución del cerebro humano.

Ideas Inventadas/Añadidas: evolución de un primate conservando un cerebro semejante al de un reptil, reptil que se alimenta de sangre humana.

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DESARROLLO

Mientras que asociamos la imagen del vampiro a las ocultas e intensas pasiones de un mamífero humano, pues siempre creemos que el vampiro fue antes humano, la realidad dista mucho de esa visión romántica. El vampiro como reflejo simbólico de la mente humana y sus deseos nunca existió, porque su mente estructuralmente es incapaz de tener todo ese caudal de sentimientos y pasiones que tanto agradan a los seres humanos. Un vampiro está mucho más cerca de la simple y fría mente de un reptil, un depredador adaptado a la convivencia con el Homo Sapiens exteriormente, pero por dentro y sobre todo a nivel cerebral, el resultado de una evolución paralela desde el mismo origen, los reptiles Synapsida o reptiles mamiferoides. Los únicos reptiles que, sin ser como los peligrosos dinosaurios, tampoco se resignaron a ser dominados por el hombre. Al contrario, conviven con ellos y se alimentan de su sangre, pero desde una mente muy primitiva en su comportamiento y estructura psicológica.

En un ser humano común la evolución cerebral partió desde el llamado cerebro de reptil, al que se hace referencia cuando hablamos del sistema límbico, pasando por un cerebro de mamífero y de allí al cerebro humano actual. Este surge de mamíferos similares a las musarañas, pasando por los primates y los homínidos, logrando con el paso del tiempo una mayor encefalización o relación del cerebro con el tamaño corporal, lo que añade nuevas funciones cerebrales superiores, como el uso de un lenguaje complejo y funciones de comprensión específicas como la abstracción, e interacción con el entorno fuera de lo instintivo. El cerebro es el núcleo del sistema nervioso, con un tamaño tres veces mayor que el de otros mamíferos con tamaño equivalente, mayormente constituido por el tejido neuronal plegado que forma la corteza cerebral. Contiene entre 50 a cien millones de neuronas, y de estas 10 millones son células corticales piramidales, encargadas de transmitir señales bioeléctricas a través de 1000 billones de conexiones sinápticas. El cerebro dirige todas las reacciones corporales y las acciones, luego de procesar la información sensorial de los cinco sentidos. La respiración, ritmo cardíaco y demás procesos autónomos son controladas por el tronco encefálico, mientras que el centro del pensamiento superior, el aprendizaje y la memoria corresponden al neocortex; por último, el cerebelo regula el equilibrio corporal, el movimiento y la postura. El cerebro humano en un adulto pesa cerca de 1,5 kg.

La mayor parte del cerebro la conforman los hemisferios cerebrales, cubiertos por una capa cortical, luego hallamos el telencéfalo y unido a este por un tallo se encuentra el tronco encefálico. Finalmente, por detrás del tronco encefálico, está el cerebelo. El rasgo principal de un cerebro humano es su corticalización, por demás baja en el cerebro de reptil de un vampiro. La corteza cerebral consiste en una sucesión de capas de tejido neuronal plegado, para permitir la mayor superficie posible dentro de la cavidad craneal y de esta forma sumar funciones cerebrales elevadas. Si los vampiros no han logrado adquirir plenamente las funciones del Homo Sapiens, limitándose a imitar hasta un grado aceptable las funciones del lenguaje y la socialización, es debido a su baja corticalización, del orden de un 65% menor en un vampiro adulto. Si un hemisferio cerebral humano tiene una superficie total de unos 1200 centímetros cuadrados, la de un vampiro no llega a los 800. El cerebro humano además puede dividirse en los lóbulos que lo conforman: frontal, parietal, occipital y temporal, con diferencias sustanciales en ellos para un vampiro, sobre todo en el lóbulo frontal. El cerebro puede dividirse en categorías funcionales:

Areas sensoriales primarias: las que reciben señales de los nervios sensoriales y las reenvían a través de núcleos neuronales ubicados en el tálamo. Estas áreas también operan sobre el área visual en el lóbulo occipital, el área auditiva en el lóbulo temporal y la corteza insular, y el área somatosensorial del lóbulo parietal.

Area motora primaria: la que envía axones hasta las neuronas motoras ubicadas en el tronco encefálico y la médula espinal.

Areas de asociación: encargadas de recibir información entrante de las áreas sensoriales y las partes inferiores del cerebro, además controlan el proceso de percepción, pensamiento y la toma de decisiones.

En un 97% de los casos es el hemisferio izquierdo humano el que contiene las áreas específicas del lenguaje pero en los vampiros son los dos hemisferios los encargados, aunque el volumen total sigue siendo un 48% menor comparativamente, lo que explica que el nivel lingüístico de un vampiro tenga ciertas limitaciones; es notable que funciones lingüísticas como la metáfora y la comparación representan elementos de difícil comprensión para un vampiro, se especula que las funciones superiores del lenguaje son una de los límites establecidos para el primitivo sistema límbico que rige a los vampiros, el llamado cerebro reptil. Esto apoya la idea de que la evolución vampírica paralela sería una coevolución imitativa, tendiente a no perder la ventaja inicial de la cercanía con la presa que representa el Homo Sapiens para el Homo Reptilis; aunque ambos tienen un antepasado común en los reptiles mamiferoides el homo reptilis genéticamente no podía evolucionar tanto como el homo sapiens, pero si podía hacerlo hasta el grado de parecer exteriormente uno para socializar con su presa, de esta forma no sería considerado directamente como un enemigo y la caza sería mucho más fácil. La conocida área de Broca relacionada con el proceso de funciones gramaticales es más pequeña y sus sinapsis no pueden enviar tantos impulsos bioeléctricos en un vampiro. Todo en el cerebro de este representa un desarrollo limitado e imitativo de la evolución cerebral del hombre, con mayor o menor éxito y siempre con el objetivo de conservar la cercanía por interacción social, lo que se denomina Divergencia Cerebral Reptilis (DCR).

Los vampiros poseen un cerebro de reptil condicionado de manera casi absoluta por el llamado sistema límbico, formado por las estructuras cerebrales que dirigen las respuestas fisiológicas ante cualquier estímulo emocional. En él participan áreas delhipotálamo, hipocampo,cuerpo calloso, septo, mesencéfalo, amígdala cerebral, y tálamo. El sistema límbico se relaciona con la atención y la memoria, las emociones del placer, el miedo y la agresividad, la conducta, personalidad, y los instintos sexuales. Reacciona con gran rapidez junto al sistema endócrino y el sistema nerviosos autónomo ante un estímulo específico, sin necesidad de la intervención de las estructuras cerebrales superiores. El sistema límbico es el encargado de las reacciones instintivas primarias, las que en el vampiro son mucho más fuertes; siempre el mayor peligro para un vampiro ha sido pasar un tiempo demasiado largo sin alimentarse de sangre humana, imprescindible por sus nutrientes (en especial la glucosa) para inhibir una reacción instintiva inmediata y violenta ante la presencia de seres humanos considerados como presa. Es por ello que todos los vampiros viven en grandes ciudades, no solo por la cantidad de presas disponibles sino por la inmediatez con que pueden conseguirlas. Al igual que en los demás reptiles y en los anfibios, también en los vampiros el sistema límbico ocupa la mayor parte del cerebro, con casi un 87%.

Otra característica que diferencia a vampiros y humanos es que los primeros no sueñan, pues la función del sueño solo es posible en el hombre y algunos otros mamíferos, siendo una función cerebral consecuencia de la evolución del cerebro humano. El sistema límbico asegura la motivación para preservar la especie, la integración de información del ambiente que obtenemos por medio del aprendizaje y la información genética, además de propiciar la integración del medio interno con el externo para determinar una conducta específica. El sistema límbico vampírico es claramente superior al de otros reptiles pero inferior al homo sapiens, es la conducta imitativa lo que caracteriza la conducta y comportamiento social del vampiro, su capacidad de imitación se halla ligada de manera indisoluble con su supervivencia, el gran acierto de la evolución de los vampiros es haberse alejado fisiológicamente de los reptiles mamiferoides, sobre todo a nivel exterior, pero estimulando el proceso imitativo de los aspectos sociales de la evolución humana. El vampiro cambió su aspecto exterior a la par del hombre aunque sigue siendo un reptil con características de mamífero, solo podría delatarlo algunos rastros evolutivos todavía latentes, como la producción de pseudo escamas atrofiadas en áreas de la espalda y nuca. Y estos rastros ya casi no aparecen actualmente. A nivel cerebral la imitación también se produjo, pero solo hasta el límite necesario para no afectar significativamente la convivencia con el homo sapiens, una vez que el homo reptilis juzga que no puede ser descubierto, se desencadena la reacción límbica instintiva y ataca a su presa. Ya no necesita fingir humanidad y solo tiene que ocuparse de hacer desaparecer el cuerpo desangrado.

Además los vampiros no duermen como los humanos sino que conservan el proceso llamado dormancia, presente en otros reptiles y animales. La dormancia es un período del ciclo biológico de un organismo durante el cual el crecimiento, el desarrollo y la actividad física son suspendidas temporalmente. La dormancia en animales presenta estos tipos:

Hibernación: que permite superar la carencia de alimentos y el frío, los animales que hibernan aumentan su tejido graso al final del verano y el otoño para tener energía durante la dormancia. En la hibernación disminuye el ritmo cardíaco y la temperatura corporal.

Diapausia: es una estrategia con predisposición genética, común en insectos. Les permite suspender su desarrollo en el invierno y la primavera. En algunos mamíferos retrasa el desarrollo del embrión para que nazca en primavera.

Estivación: una dormancia que responde a condiciones demasiado cálidas o secas, muy común en los invertebrados como los caracoles y las lombrices, para protegerlos de estas condiciones adversas.

Brumación: es la dormancia propia de los reptiles, incluido el vampiro. Aunque es similar a la hibernación, difiere en los procesos metabólicos implicados. Los reptiles comienzan la brumación en el otoño, pueden despertar para beber o comer y luego volver a la brumación. En esta los reptiles en verdad no duermen, como sí lo hacen los mamíferos durante la hibernación, en la brumación la actividad del reptil solo disminuye y comen menos, pero necesitan comer, además es activada por el frío y la disminución del tiempo de luz solar durante el invierno.

Ahora bien, en el vampiro la brumación ha sufrido un fuerte cambio, ya que el hecho de socializar con la presa le obligó a restringir la duración de su brumación y separarla del ciclo de las estaciones. En este se ha suprimido la brumación estacional por una brumación semanal e incluso diaria, lo que le llevó todo el tiempo de su evolución vampírica, paralela a la del hombre. El vampiro adopta el mecanismo de la brumación después de consumir la sangre de su presa, la que reduce significativamente su metabolismo y dificulta las capacidades motoras y lingüísticas. El aspecto de autista del vampiro después de alimentarse refleja el comienzo de la brumación, desencadenada  casi de manera instintiva pues solo un vampiro experimentado controla el llamado reflejo de brumación que lo condiciona socialmente, y lo lleva a ocultarse hasta haber digerido la sangre humana. Una vez que los nutrientes de la sangre se han incorporado al organismo vampírico, diversas enzimas que este no puede producir estimulan el sistema límbico, liberando pequeñas dosis de adrenalina que despiertan y movilizan al vampiro, permitiéndole abandonar la brumación para volver a la actividad dentro de la sociedad humana.

El metabolismo lento propio de un reptil es lo que brinda al vampiro una mayor longevidad respecto al hombre; como en toda cadena alimenticia existen muchas presas y pocos depredadores a fin de no acabar rápidamente con las primeras. Y una forma de regular la cantidad de depredadores activos es extender su período natural de vida, con un Período de Brumación Regenerativa (PBR), es decir una brumación regulada por el propio reloj biológico interno del vampiro, y que este no controla. Cada 50 años, tiempo promedio, los neurotransmisores acumulados en las glándulas de Malkan, contiguas a las glándulas tiroides, se liberan y activan un PBR en todo el organismo. El vampiro entonces busca un lugar donde descansar con tranquilidad y luego de un tiempo promedio de unos 9 años vuelve a la actividad, pero con un organismo de células fortificadas y un sistema nervioso más activo, más parecido en su configuración neuronal al de un mamífero. Es el mecanismo que permite que un vampiro prolongue su vida hasta casi los 800 años, donde ya no es posible una regeneración celular profunda y un PBR ya no se produce.

Por el contrario, cuando en un territorio el número de vampiros desciende peligrosamente, como en ciertas ciudades donde son perseguidos, se activa un mecanismo biológico en algunos vampiros cuyo fin es generar más especímenes de vampiros sin tener que pasar por la reproducción, pues no siempre existen vampiros de diferentes sexos cercanos para reproducirse y además el proceso de conversión vampírica es más rápido que el proceso natural de embarazo, parto y crianza. Entonces el vampiro, en lugar de atacar y tomar toda la sangre de la presa hasta matarla, inyecta desde sus aguijones sublinguales hasta siete sustancias neurotóxicas junto a diversas enzimas y proteínas que solo el cuerpo del vampiro posee. El primer efecto es inducir en la víctima un estado de letargo o brumación semejante al del vampiro, para que esta pueda sobrevivir a la conversión. En los cortos periodos en que el humano en proceso de conversión está despierto, es alimentado con la sangre regurgitada del vampiro que contiene las microbacterias, enzimas y proteínas que modificarán en primer lugar el sistema digestivo, para seguir con la conversión del sistema muscular, óseo y del sistema nervioso.

El cambio más drástico se produce a nivel cerebral por supuesto, donde la mayor parte de las neuronas que no pertenecen al sistema límbico mueren y son reabsorbidas por este, que incrementa su tamaño; la corticalización se reduce y el plegado de las capas neuronales también, hasta que en unos tres meses el sistema nervioso y el cerebro son completamente reptilianos. En dos meses más todo el organismo ha cambiado. El proceso es tan efectivo que a pesar de que la mayor parte de la memoria del convertido desaparece, la información esencial para interactuar con las presas humanas permanece, la llamada Memoria de Post Conversión (MPC) que consiste en la capacidad lingüística casi intacta y el recuerdo del desempeño social mínimo, entre otros elementos. Recordemos que raramente ha existido una conversión voluntaria y si el vampiro regresara a su casa con tantos cambios internos y una mente reptiliana (aunque exteriormente parezca el mismo), luego de unos cinco o seis meses de estar desaparecido, esto podría alarmar a los familiares. Es por ello que desde hace unos pocos cientos de años algunos vampiros han desarrollado durante la conversión un cambio fisonómico en el rostro, una nueva ventaja evolutiva que favorece la supervivencia. Si el vampiro convertido se encuentra casualmente con personas que conocía antes de la conversión, como familiares y amigos, ni siquiera puede ser reconocido porque posee un rostro casi completamente diferente.

  

ENLACES

Wikipedia – Área de Broca

Wikipedia – Cerebro

Wikipedia – Cerebro humano

Wikipedia – Corteza cerebral

Wikipedia – Dormancia

Wikipedia – Homo sapiens

Wikipedia – Lóbulo (cerebro)

Wikipedia – Metabolismo

Wikipedia – Neuroantropología

Wikipedia – Neurona

Wikipedia – Neurotransmisor

Wikipedia – Paul MacLean

Wikipedia – Reptilia

Wikipedia – Sistema límbico

Wikipedia – Sistema nervioso

Wikipedia – Sistema nervioso central

Wikipedia – Sueño

Wikipedia – Synapsida

Wikipedia – Therapsida

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