Teoría de Evolución de Mitocondrias Eficientes

Idea Falsa Básica: los vampiros poseerían mitocondrias más evolucionadas y eficientes que las de un ser humano normal, las que producirían cambios drásticos en un organismo humano si distintos tipos de células de vampiro ingresan en el organismo de una persona común. Las Mitocondrias Eficientes (ME) producen mucha más energía que las normales, lo que asegura una mayor eficiencia en todos los sistemas del cuerpo y a su vez un período de vida mucho mayor.

Elementos Reales: mitocondrias, producción de ATP, células sanguíneas, células embrionarias, homeotermia, entre otras.

Ideas Inventadas/Añadidas: mitocondrias con una eficiencia mayor a la conocida, beneficios físicos asociados a los atributos de un vampiro de ficción, longevidad mayor a la normal en un ser humano.

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DESARROLLO

Las mitocondrias son orgánulos celulares que suministran la energía necesaria para la actividad celular, para ello sintetizan ATP (AdenosínTrifosfato) a partir de la glucosa, aminoácidos y ácidos grasos, los llamados carburantes metabólicos presentes en los alimentos que consumimos. Cada mitocondria posee una membrana con la cualidad de ser permeable a polipéptidos, metabolitos e iones. Esta membrana contiene proteínas que forman las porinas, es decir los poros VDAC (canal aniónico dependiente de voltaje), es a través de las porinas que pasan moléculas de hasta 10 kilo Dalton (unidad de masa atómica unificada, que emplea la bioquímica y la física de partículas) y con diámetro de unos 20 Armstrong (Å – unidad de longitud de longitudes de onda, distancias moleculares, atómicas, etc.).

Se adjudican los primeros descubrimientos de las mitocondrias al científico  Rudolph Albert von Kölliker(1817-1905) en una fecha tan temprana como 1880, aunque en realidad su descubrimiento implicó a muchos otros científicos y de hecho al comienzo las divergencias respecto a qué era exactamente una mitocondria causó que se le dieran varios nombres, entre ellos: blefaroplasto, condriómitos, condrioplastos, condriosomas, gránulos fucsinofílicos, mitogel, cuerpos parabasales, plasmosomas, bioblastos. Como a finales del siglo XIX y principios del XX no estaban tan desarrolladas las técnicas de observación y medida de estructuras aún desconocidas y de ínfimo tamaño, es que la ciencia oficial creía estar tratando con diferentes elementos y de allí los tantos nombres usados. Sucede lo mismo cuando varios arqueólogos descubren muchos huesos y no saben a cuantos animales corresponden, uno, dos, o cinco.

Pero resultó que esta vez tenían razón, aunque no supieran exactamente el motivo, entre las muestras utilizadas para el estudio de las mitocondrias alrededor de 1918 por los académicos Cowdry y Lehninger, efectivamente había muestras pertenecientes a vampiros, los cuales también estaban implicados en la investigación a través de donaciones anónimas que aseguraban el contacto con los laboratorios y el equipo científico. Las mitocondrias de una persona normal reaccionan a la tinción de un compuesto de alizarina o fucsina, y lo hacen brillando. Y he aquí una de las diferencias fundamentales entre una mitocondria normal y una mitocondria de vampiro o Mitocondria Upírica, estas últimas no reaccionan brillando sino oscureciéndose, y ante una solución de fucsina con una graduación normal incluso reaccionan negativamente, la membrana mitocondrial se desestabiliza y destruye, por lo que incluso su análisis más exhaustivo con los microscopios electrónicos modernos resulta casi imposible, se produce una rápida ionización de cationes, gran cantidad de electrones son liberados y toda la estructura atómica se desestabiliza. Las mitocondrias se “vacían” literalmente de electrones ante la sustancia de la tinción y el tejido de la muestra se destruye, algo que aún hoy puede considerarse en los laboratorios profesionales como un resultado negativo posible, un margen de error aceptable entre un conjunto de muchas muestras analizadas.

Lo que los científicos de aquel entonces no hicieron es pedir una muestra del mismo tejido destruido, es decir de la misma persona (que en ese caso seguramente era un vampiro) pues realmente no lo consideraban un tejido tan distinto al existente en un ser humano corriente, simplemente algo más débil por pertenecer a una persona enferma, o incluso pueden haber pensado que la tinción estaba mal preparada y por eso no había una reacción lumínica normal en las muestras de mitocondrias upíricas. Esta diferencia en la reacción lumínica ante una misma sustancia resultó fundamental para que no se descubriera la existencia de un ser que por fuera es igual a un ser humano, aunque en cada célula de su cuerpo no lo fuera a nivel mitocondrial. De allí en más los descubrimientos oficiales sobre las mitocondrias y sus funciones siguieron un camino, mientras que los realizados por vampiros siguieron otro, pero alimentados por los descubrimientos de la ciencia oficial. Simplemente se aseguró que ningún vampiro se sometiera a cualquier análisis que implicara uso de tinciones reactivas, y de esa forma una valiosa información surgida por accidente en laboratorios humanos sirvió para extremar medidas de seguridad en la sociedad vampírica.

Ahora bien, el proceso de una mitocondria normal en cuanto a la producción de ATP es muy distinto al que ocurre en un vampiro, el ATP normal es un nucleótido o molécula orgánica formada por unión covalente de un monosacárido de cinco carbonos (pentosa), junto a una base nitrogenada y un grupo fosfato. Los nucleótidos poseen enlaces de alta energía gracias al grupo fosfato, un ion poliatómico compuesto por un átomo central de fósforo y cuatro átomos de oxígeno. Cuantos más fosfatos posea el nucleótido de ATP, mayor capacidad para liberar la energía que lo une a este a través de la hidrólisis, esto es la reacción química producida entre moléculas de agua y otras moléculas, en la que la primera se divide y sus átomos pasan a ser parte de otra especie química.

Además cada célula posee enzimas que hidrolizan nucleótidos para extraer la energía almacenada en sus enlaces, y las enzimas en una persona normal y en un vampiro son exactamente iguales. El vampiro no tiene una mayor cantidad de enzimas trabajando para producir más energía que un ser humano común, sino una diferencia esencial en todas sus mitocondrias, más precisamente en la configuración de su membrana mitocondrial. En  los vampiros esta membrana presenta una estructura más flexible en cuanto a las moléculas con las que puede interactuar, producto de miles de años de evolución distinta a la del hombre. Lo que permite que moléculas con tamaño mayor a 10 kilo Dalton y diámetro mayor a 20 Armstrong traspasen la membrana, con el consiguiente aumento del material necesario para producir ATP; durante el mismo proceso de producción de ATP esta se adapta de manera más eficiente a cada nutriente digerido por el sistema digestivo, que tampoco es diferente al de un ser humano en sus componentes y funcionamiento.

Como este funcionamiento eficiente de la membrana mitocondrial es continuo, existe un excedente energético total en todo momento, las células producen más ATP del necesario para una vida saludable y un funcionamiento celular mucho más estable, que se traduce en un sistema circulatorio, nervioso y respiratorio mucho más eficiente. Cada célula de un vampiro es más eficiente que en un ser humano y lo es en cualquier parte de su organismo, en cualquier órgano. Cualquier esfuerzo realizado por una persona normal tiene un límite delimitado por la capacidad de producción de ATP de sus células, lo que incluye el tiempo de vida de las mismas. La energía que se toma diariamente de los alimentos y que repara el daño celular durante el sueño en una persona común, es mucho mayor en los vampiros, quienes además realizan esta reparación celular todo el tiempo y no solamente durante el tiempo en que duermen.

El eficiente proceso de fabricación de ATP en un vampiro redunda en la necesidad de un tiempo de descanso diario mucho menor, las células vampíricas siempre sufren un desgaste menor ante el mismo esfuerzo realizado por una persona normal. Esto explica en parte que se los asocie a la noche, ya que evidentemente duermen pocas horas respecto al común de la gente, pero si además lo hacen protegidos de la luz solar ultravioleta (UV) la reparación celular es más efectiva. No es cierto que la luz ultravioleta literalmente haga arder en llamas a un vampiro, sino que afecta su metabolismo mitocondrial reduciendo la flexibilidad de la membrana de las mitocondrias y produciendo una pérdida del excedente de energía habitual; la cantidad de ATP generado baja por debajo del nivel normal incluso en un ser humano no vampiro. Entonces todo el organismo vampírico reduce su actividad, es lo que “origina” la clásica imagen del vampiro durmiendo en su ataúd durante el día, lo que no es más que un natural estado de letargo a fin de evitar una mayor pérdida de ATP. La luz UV es absorbida a través de la piel y afecta en primer lugar la producción de ATP a nivel superficial, lo que el cuerpo del vampiro trata de compensar tomando ATP de otras zonas del organismo, en primer lugar de los músculos, los que pueden endurecerse hasta la parálisis. Esto, acompañado de la reacción consiguiente del sistema respiratorio y circulatorio, que reducen la frecuencia e intensidad de la respiración y la circulación sanguínea, inducen el letargo en un vampiro.

En promedio, el proceso del letargo que finaliza con la pérdida de conocimiento se produce en unos 45 minutos, aunque el alto calor presente en las zonas cálidas del planeta puede influir en el sistema de regulación de la temperatura a través de la circulación sanguínea, disminuyendo este tiempo promedio hasta los 15 minutos, o incluso menos. Esto obedece a que el calor aumenta la temperatura corporal y, para contrarrestar dicho efecto, la vasodilatación que han desarrollado los animales homeotermos (y los vampiros también lo son) produce una disminución de la circulación sanguínea en un ser humano común en áreas cercanas a la piel, pero en un vampiro el efecto se ve acentuado por su sensibilidad mitocondrial a la radiación UV, pudiendo sufrir leves heridas en la piel por reacción superficial de las mitocondrias presentes en células epidérmicas. El exceso de energía ATP es resguardado durante el letargo, y hasta que se ingieran nuevos alimentos la actividad normal se hace dificultosa para el vampiro, que aunque puede estar activo durante el día debe pagar por ello el precio de combatir constantemente el estado de letargo con su excedente habitual de ATP celular.  Un ser humano verá solamente a una persona con mucho sueño, pero lo que el vampiro experimenta es fatiga, decaimiento, sopor, dificultades respiratorias ante un esfuerzo físico deportivo leve y rigidez muscular, entre otros síntomas del Letargo por Reducción del ATP Excedente.

Las llamadas Mitocondrias Eficientes de un vampiro están adaptadas al ciclo día-noche del planeta, lo que sumado al efecto general sobre el organismo aumentan la duración del ciclo vital de las células, la reproducción celular en un proceso de mitosis se hace en forma más eficiente pero lenta en un vampiro. Esta mayor lentitud se debe al tiempo que se necesita para producir el total de ATP necesario en la división de una célula vieja para producir una nueva, que aunque es un poco mayor que el utilizado por una persona normal, de ninguna manera consume el total de ATP sobrante diario que produce un vampiro, esto retrasa aún más el desgaste celular que se acumula en cada mitosis realizada, las células se “equivocan” menos al producir células nuevas que reemplazan a las viejas. El proceso, sumado al letargo voluntario y al tiempo de sueño normal del vampiro, produce una notable diferencia en el tiempo de envejecimiento del organismo, por eso los vampiros pueden vivir mucho más que un humano. Los cromosomas poseen secuencias de telómeros que con cada replicación del ADN durante la división celular se van acortando, esto sucede también en los vampiros pero de forma mucho más lenta, la cantidad de replicaciones celulares sin fallas que puede hacer un vampiro es mucho mayor al de un ser humano, y su capacidad para combatir radicales libres que “oxidan” las células también.

Una división celular normal está dividida en las fases G1, ocurrida entre el fin de la mitosis y el comienzo de la síntesis del ADN (6 a 12 horas); fase S, donde se duplican los cromosomas y en consecuencia el total de información genética entre la célula vieja y la nueva (6 a 8 horas); fase G2, donde continúa la síntesis protéica y de ARN (3 a 4 horas); y fase M, de mitosis y citocinesis, donde la célula eucariótica normal se divide en dos células hijas iguales (unos 30 minutos). En laboratorios y bajo condiciones controladas el tiempo  promedio para las duplicaciones de células vampíricas es casi el doble que en un ser humano normal, se realiza de manera más eficiente y se logra un 75% de replicaciones extras a lo largo de la vida del vampiro. Su promedio de vida es de cuatro a cinco veces mayor, sin contar factores como un uso voluntario del letargo además del tiempo de sueño diario, condiciones de vida y hábitos de salud favorables, etc.

En cuanto a la conversión vampírica, una persona normal debería tener el mismo tipo sanguíneo del vampiro que done su sangre, la cual debe ser transferida en sucesivas dosis; en cada una de ellas las células sanguíneas vampíricas comienzan a alimentar el organismo de manera más eficiente, lo que facilita que la introducción de células vampíricas madre embrionarias en la médula ósea, capaces de auto replicarse y también generar células diferenciadas (células sanguíneas, dérmicas, óseas, etc.) inicie con éxito la producción de células vampíricas en un organismo humano no vampírico. Esto puede complementarse con la adición de células madre hematopoyéticas, que literalmente generarán un reemplazo de la sangre normal por sangre vampírica mediante el proceso habitual de elaboración de componentes sanguíneos o hematopoyesis, este reemplazo sanguíneo ayuda mucho al proceso de conversión de una persona normal en un vampiro, mediante el eficiente transporte de nutrientes y oxígeno que las nuevas células vampíricas necesitan para multiplicarse y reemplazar a las viejas células humanas. Bajo condiciones controladas el proceso total de conversión dura entre 16 meses, el tiempo más corto registrado hasta el momento, hasta los 6 años y tres meses, dependiendo de la edad y estado de salud general de la persona. Sin duda la complejidad y duración del proceso explica el que pocas personas hayan sido convertidas a lo largo de la historia, aunque el proceso actualmente es bastante simple y seguro. En épocas anteriores y debido al poco desarrollo tecnológico en el área de las transfusiones de sangre y la bioseguridad ante infecciones y enfermedades sanguíneas, el continuo traspaso de sangre vampírica a un humano para su conversión era imposible, o al menos un método bastante riesgoso y complicado.

  

ENLACES

Wikipedia – Ácido graso

Wikipedia – Adenosíntrifosfato

Wikipedia – Aminoácido

Wikipedia – Ångström

Wikipedia – Cadena de transporte de electrones

Wikipedia – Célula

Wikipedia – Célula madre

Wikipedia – Ciclo celular

Wikipedia – Enfermedad infecciosa

Wikipedia – Envejecimiento humano

Wikipedia – Extracción de sangre

Wikipedia – Grupo fosfato

Wikipedia – Glucosa

Wikipedia – Hidrólisis

Wikipedia – Homeotermia

Wikipedia – Infección

Wikipedia – Ion

Wikipedia – Ionización

Wikipedia – Metabolito

Wikipedia – Mitocondria

Wikipedia – Mitosis

Wikipedia – Nucleótido

Wikipedia – Polipéptido

Wikipedia – Radical (química)

Wikipedia – Sangre

Wikipedia – Senescencia

Wikipedia – Termorregulación

Wikipedia – Transfusión de sangre

Wikipedia – Unidad de masa atómica

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